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Cuándo un Coach, cuándo un Psicólogo

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Fecha: 21/07/2016 | Cliente: Agencia | Área: RR.HH

¿Qué rol ocupa un Coach? ¿Y para qué están los Psicólogos entonces? ¿No son lo mismo?

Estas son algunas de las preguntas frecuentes que nos hacen nuestros clientes del Estudio Rocha y público en general. Lo cierto es que existe una gran diferencia entre estas dos profesiones. A lo largo de esta nota trataré de aclarar los roles que cumplen ambos profesionales y podrán ver que la única semejanza que existe es que tratamos con personas.

Según datos revelados en diferentes estudios podemos dar cuenta que un 9% de las personas concurre a un psicólogo para hablar, un 55% lo hace por padecer patologías diagnosticadas y un 36% asiste porque tiene dificultades para lograr resultados deseados. Nos quedaremos con este último 36%, con las personas que no pueden superar ciertos obstáculos para lograr resultados, porque es aquí donde actúa un Coach.

Este tipo de profesionales, tan necesarios para los tiempos que corren, donde todo es para ayer, donde lo de ayer ya es “viejo”, tienen la ardua tarea de actuar en los resultados que la persona desea lograr y en el motivo por el cual esos resultados no se están obteniendo. Estas personas que recurren a la ayuda de un Coach son aquellas que simplemente no saben qué hacer o cómo hacerlo.

Entonces vuelvo a afirmar que un Coach no es un Psicólogo. El Psicólogo puede ayudar a sanar patologías, puede ayudar a resolver problemas, da consejos y actúa en funciones de sus competencias en diversas corrientes. Un Coach no atiende pacientes ni mucho menos se encarga de tratar patologías. Un Coach hace que explores mediante preguntas, provoca que tú mismo hagas tus propios planes de acción, que te comprometas y obtengas los resultados que deseas en tu vida.

Nosotros, los Coach, estamos al servicio de la persona, nos encargamos de hacer muchas preguntas donde algunas de ellas contienen un poder residual que permite despertar “hambre de desafío”, ese espíritu o fuerza que encontramos en nosotros mismos que nos grita “basta” y nos lleva a cambiar no solo de pensamiento, sino mejor aún, nos lleva a cambiar de acciones.

En mis días de trabajo como Coach me esfuerzo constantemente para hacer sentir cómodos a mis clientes, generar un clima de confianza por sobre todas las cosas. Esta profesión es una herramienta maravillosa y transformadora, guiamos el camino del cambio y el progreso personal.

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